En los últimos meses he asistido a presentaciones editoriales que son francamente de pena ajena. Por ello, dejo aquí humildemente un manual para redactar textos para dicha ocasión.
1. Lo más probable es que quien esté invitado a presentar un libro sea amigo o muy íntimo del autor, por lo que es ampliamente recomendable empezar con anécdotas de cómo se conocieron o de algún incidente chusco que hayan vivido juntos.
2. Ya entrados en calor, vale la pena hablar, si se tiene conocimiento, de cómo de gestó el libro. Son también innumerables los capítulos que el presentador tiene acerca de la concepción y el todo el proceso de escritura, así como de la parte editorial.
3. Es conveniente hablar del acabado del libro: decir qué bella es la portada, lo legible que es la tipografía, lo elegante del acabado, y demás características. De igual manera se puede hacer una lista de las páginas, los capítulos o poemas en cuestión, el tipo de papel (en interiores y forro) y, si se puede, alguna que otra comparación con anteriores ediciones o libros del mismo autor.
4. Hay que aclarar que quien cumpla con los dos primeros puntos tendrá ya algunas charlas de por medio con el autor y con ello conocimiento general del tema del libro (si es que no lo leyó en original ni en imprenta) y podrá hacer un esbozo de cinco o seis líneas del tema en cuestión.
5. No hay que olvidar frases como "el libro que hoy nos convoca" o "la escritura del autor nos conlleva a..." o "a lo largo del texto nos encontramos con un autor (cualquier adjetivo deseable)", y otras tantas, que le otorgan carácter serio y erudito a la presentación.
6. Si a la hora de redactar el problema es "difícil" de tratar, es también viable hablar del mismo tema aunque ya tratado por otro u otros autores o en distintos momentos o diferentes disciplinas. Por ejemplo, si el libro habla sobre la muerte, se recurre a otros libros que ya han tratado el tema y, parafraseando lo antes ya dicho, se comparan mismas situaciones.
7. Para no hacer tan pesada la lectura de un texto de presentación (en especial si no se sabe leer ante público), es conveniente detenerse y dirigirse al autor y al público para narrar escenas curiosas que el libro le recuerde. Se ha dado el caso en que el presentador se identifica con el personaje y es cuando se puede pretextar una situación muy personal para compartirse ante un auditorio.
8. Si el prestigio de los otros presentadores es en verdad mucho, para no quedar mal, se recomienda tomar alguno que otro libro en que se se hable de términos y conceptos literarios: hablar de la voz omnisciente, el estilo, la estructura y demás argumentos que convenzan no sólo al público sino al autor mismo.
9. Hay que citar, en seis o siete veces, fragmentos del libro presentado para convencer. No sólo para hacer bulto. Es necesaria la ilustración con pasajes breves y descriptivos. Si son poemas, con que se lean dos o tres versos por cita.
Estos son algunos consejos que sugiero para todo aquel que tenga este compromiso y le tiemble la mano a la hora de estar frente al teclado.
Eso sí, si eres un lector atento, olvida este manual.
lunes, 14 de abril de 2008
Manual para redactar textos de presentaciones editoriales
Tomado de El país de los corruptos:
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